El viejo marinero contemplaba el horizonte lejano con profunda nostalgia. Cada tarde, la misteriosa melodía del océano despertaba en su alma recuerdos de una juventud audaz y libre. Navegar por aquellos mapas olvidados era su mayor obsesión, buscando siempre un destino esquivo que calmara su eterna curiosidad. Hoy, el viento sopla con fuerza inusitada.